Lucio Peña
Llegaba Peña sonriente
A donde había un fandango,
decía: no soy valiente
ni me le ando recargando.
Sé que tengo mis pendientes,
pero no vengo a buscarlos.
Aquí en mi pueblo y sus ranchos,
donde acostumbro pasearme,
soy amigo de los machos.
Permítanme presentarme:
soy Lucio Peña, muchachos,
y no he sabido rajarme.
Me gustan las coleaderas,
las carreras de caballos,
me gusta usar chaparreras
y darle rienda a mi ballo.
Si me cita una ranchera,
por Dios santo que no fallo.
Tengo fama de bandido,
pero jamás he robado.
Dicen que soy asesino
porque a varios he matado.
He rifado mi destino,
gracias a Dios he ganado.
Así han pasado los años
y el tiempo no guarda nada.
Aquellos campos extraños,
hoy veo mi vida cambiada.
Ya no me achacan más daños,
porque soy de la acordada.
Solo guardo de mi ballo
una montura plateada.
Conmigo siempre he llevado
una treinta y ocho escuadra.
Deseo montar a caballo
como antes yo me paseaba.
Lucio Peña, un hombre sonriente, llegaba a los fandangos sin miedo a enfrentarse a sus propios retos. En su pueblo y sus ranchos, era conocido como un amigo de los hombres valientes, presentándose con orgullo y sin titubear... Significado de la letra